martes, febrero 24, 2015

Nuevos dias

Ayer decidí darme unos minutos para ver el mundo a mi alrededor, me refiero a realmente ver.

Parada en una concurrida esquina de una de las avenidas principales de mi ciudad armada con una galleta y una soda, me detuve a contemplar la vida desde el acontecer de los demás.

Pude ver como repartidor de las encomiendas se quejaba del trafico y de tener el peor trabajo del mundo; 

Vi como un par de chicas viven su mundo a través de la pantalla de sus celulares, su intercambio verbal se limito a "conectate al perfil de mengano" y "ya te paso las imágenes al whatapps o prefieres que las suba a IG" todo esto sin mirarse la una a la otra.

Fui testigo como la madre llevaba a volandas a un niño de alrededor de 4 años y tantos, mientras le relataba a su amiga todos los sacrificios y esfuerzo que llevaba a cabo intentando se mejor madre (cabe destacar que  durante todo el proceso el niño lloraba porque se le había caído un carrito y en ningún momento durante las dos cuadras que estuvieron en mi radar visual ella le presto atención).

En la esquina enfrente un chico le repetía a una señora que no tenia tiempo para recibirle una pagina con información sobre Dios y la Biblia, pero si pudo voltear y proferir cuanto improperio le paso por su mente cuando las dos chicas cruzaron la calle y pasaron frente a él, aun sumergidas en su mundo online.

Mi atención se desplazo por el ruido de una moto, cuyo chófer parecía tener el la mano unida a la corneta de la misma, pero al parecer tenia problemas para conseguir el freno, y no pudo evitar incrustar su medio de transporte en el lateral izquierdo de la camioneta de encomiendas. El repartidor se bajo y solo exclamo "Hoy debí reportarme con secuelas del chikinguya" mientras veía al motorizado incorporarse y marcharse con mayor rapidez que con la que llego.

Al llegar a casa fue difícil asimilar toda la información, solo pude levantar la vista y agradecer al Señor por permitirme respirar, estar sana y tener la posibilidad de afrontar el dia con entereza.

También me prometí no volver a repetir el experimento jamas.


viernes, octubre 27, 2006

Vaya que dia


Hace años que no siento el terror que hoy me embarga, dias atrás mis senos dejaron de ser los usuales, de uno de ellos comenzo a brotar un liquido muy parecido al agua, acompañado con dolor y mucha sensibilidad.

Como muchas mujeres en este mundo, soy decendiente directa de una sobreviviente de cancer de mamas: mi abuela. Esa misma noche mis mayores miedos me rondaron, no pude conciliar el sueño, y sin razón aparente brotaban de mis ojos lagrimas.

Aún no sé que tengo con exactitud, espero resultados de un montón de examenes, de doctores que nada dicen o que sólo se atreven a decirme: hasta no tener los resultados no me comprometo a dar una opinión.

Mi abuela lucho por muchos años, aún siente pena cuando alguien descubre que carece de un seno, mi mamá por ser la hija mayor asumió muchas cargas sin poder decir que no. Sólo tengo 25 años y lamento decir que no sé que me depara el mañana, una semana atras tenia un millón de ideas, de metas, de deseos.

Hoy 27 de octubre sólo tengo un deseo, estar sana para poder recobrar mis sueños, no pierdo las esperanzas, pero mentiria si no digo que por fracciones de segundos me paralizo y que siento opresión en el pecho.



Dora.-