Ayer decidí darme unos minutos para ver el mundo a mi alrededor, me refiero a realmente ver.
Parada en una concurrida esquina de una de las avenidas principales de mi ciudad armada con una galleta y una soda, me detuve a contemplar la vida desde el acontecer de los demás.
Pude ver como repartidor de las encomiendas se quejaba del trafico y de tener el peor trabajo del mundo;
Vi como un par de chicas viven su mundo a través de la pantalla de sus celulares, su intercambio verbal se limito a "conectate al perfil de mengano" y "ya te paso las imágenes al whatapps o prefieres que las suba a IG" todo esto sin mirarse la una a la otra.
Fui testigo como la madre llevaba a volandas a un niño de alrededor de 4 años y tantos, mientras le relataba a su amiga todos los sacrificios y esfuerzo que llevaba a cabo intentando se mejor madre (cabe destacar que durante todo el proceso el niño lloraba porque se le había caído un carrito y en ningún momento durante las dos cuadras que estuvieron en mi radar visual ella le presto atención).
En la esquina enfrente un chico le repetía a una señora que no tenia tiempo para recibirle una pagina con información sobre Dios y la Biblia, pero si pudo voltear y proferir cuanto improperio le paso por su mente cuando las dos chicas cruzaron la calle y pasaron frente a él, aun sumergidas en su mundo online.
Mi atención se desplazo por el ruido de una moto, cuyo chófer parecía tener el la mano unida a la corneta de la misma, pero al parecer tenia problemas para conseguir el freno, y no pudo evitar incrustar su medio de transporte en el lateral izquierdo de la camioneta de encomiendas. El repartidor se bajo y solo exclamo "Hoy debí reportarme con secuelas del chikinguya" mientras veía al motorizado incorporarse y marcharse con mayor rapidez que con la que llego.
Al llegar a casa fue difícil asimilar toda la información, solo pude levantar la vista y agradecer al Señor por permitirme respirar, estar sana y tener la posibilidad de afrontar el dia con entereza.
También me prometí no volver a repetir el experimento jamas.
martes, febrero 24, 2015
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